28 diciembre 2011

Trastornos de personalidad - Parte 3


Trastorno compulsivo



Los  obsesivos(as)-compulsivos(as)  son concienzudos y tienen altos niveles de aspiración, pero también tienden a ser perfeccionistas y a menudo incapaces de obtener la satisfacción adecuada de sus logros.

Son individuos dignos de confianza para trabajos fuertes, pero son muy dependientes, ordenados y metódicos, pero su inflexibilidad a menudo los hace incapaces de adaptarse a circunstancias cambiantes.

Son prudentes y sopesan todos los aspectos de un problema y, en consecuencia, la toma de decisiones puede ser difícil para ellos. Llevan las responsabilidades seriamente pero pueden sufrir mucha ansiedad respecto de ellas. Prestan atención a todos los detalles y, en consecuencia, corren el riesgo de enredarse con los medios y de olvidar los principales objetivos de su labor.

Trastorno antisocial 



Exteriorizan en forma característica conflictos y violan las reglas normales del orden social. Estas personas son impulsivas, irresponsables, amorales e incapaces de algo más que la gratificación inmediata.
No pueden formar relaciones afectivas estables con los demás, pero su encanto y su verosimilitud pueden estar muy desarrollados, empleándolos con habilidad para sus propios fines.

No toleran la frustración y es probable que la oposición provoque hostilidad, agresión o violencia extrema. Su comportamiento antisocial muestra pocas previsiones y no se asocia a remordimientos ni culpa, ya que estas personas parecen tener una aguda capacidad de racionalizar y de echar la culpa de su comportamiento irresponsable a los demás.

El fracaso y los castigos raramente modifican su comportamiento o mejoran su juicio o sus perspectivas. A causa de su impulsividad el individuo con personalidad antisocial puede intentar el suicidio si sus agresiones se vuelven contra sí mismo en vez de dirigirse hacia los demás. Son comunes la falta de honestidad manifestada por mentiras, los frecuentes cambios de paradero y el uso de identificación falsa.

Trastorno límite de la personalidad

Caracterizado por un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la auto imagen y la afectividad, y una notable impulsividad, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:

  1. Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginario. Nota: no incluye los comportamientos suicidas o de auto mutilación.
  2. Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la alteración entre los extremos de idealización y devaluación.
  3. Alteración de la identidad: auto imagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable.
  4. Impulsividad en al menos dos áreas, que es potencialmente dañina para sí mismo: comportamientos, instintos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamiento de automutilación.
  5. Inestabilidad afectiva por una notable reactividad al estado anímico
  6. Sentimientos crónicos de vacío.
  7. Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira
  8. Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.  




Trastorno agresivo-sádico

Presentan un comportamiento agresivo-sádico(a); suelen apartarse de los demás, lo que impide que reciban una cantidad normal de apoyo.

La hipocondría y el volverse contra uno mismo son mecanismos de defensa comunes a los agresivo-sádicos.



Trastorno pasivo-agresivo

Se caracterizan por actitudes de desesperanza, dependencia persistente y dilación. La aparente pasividad está determinada a llamar la atención y recabar afecto, para evitar la responsabilidad o para castigar o controlar a los demás de forma encubierta. El comportamiento pasivo-agresivo se caracteriza por obstinación, ineficacia y malhumor, a menudo ocultos bajo una obediencia superficial.
A menudo, los individuos con este trastorno aceptan llevar a cabo un trabajo y seguidamente proceden a socavar sutilmente su elaboración con quejas y obstruccionismo pasivo. También pueden ser provocativos y argumentadores, en particular con aquellos que tienen autoridad.



Bibliografía:

  • MONTERO, A. (2011). Trastornos de Personalidad. Presentado en la cátedra de Diagnóstico Psicológico, en la Universidad Ricardo Palma. Lima: URP

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